lunes, 11 de junio de 2012

Angela no ha podido parar la Eurocopa

En Ucrania se juega la Eurocopa a pesar de que la influyente canciller de Alemania, Angela Merkel, a causa del encarcelamiento de la ex primer ministro ucraniana Yulia Thymoshenko llamó al boicoteo. Todo quedó en manifestaciones aisladas. La propia selección alemana es una de las participantes. No hubo en Europa contestación a la vulneración de los derechos humanos denunciada en el caso de la ex primer ministra del país. El presidente ucraniano, Viktor Yanukovic, se pasó por la entrepierna la postura de la señora Merkel.
Políticamente ha habido dos actos en Polonia protagonizados por dos equipos nacionales. Italia y Holanda han visitado el campo de concentración nazi de Auschwitz, para dar testimonio de su solidaridad con los miles de ciudadanos de toda clase y condición que fueron allí exterminados.
La selección española se ha concentrado en un pueblo cercano a Gdansk, la sede sindicalista de Lech Walesa y no se sabe si tendrá alguna intención de acercarse a lo que fue uno de los mayores horrores de la humanidad. Allí murieron 1.200 españoles, aunque la cifra podría ser superior ya que entre los asesinados había ciudadanos tenidos por franceses. El Gobierno de Franco no hizo nada por salvar a los españoles y los consideró apátridas. Allí murió un gran número de mujeres españolas que en algunos casos figuraban con apellido francés.
El caso Thymoshenko no ha sido suficiente para que se produjera una reacción política que impidiera la celebración en Ucrania. Cuando se llegó a hablar de la posibilidad de que la Eurocopa acabara en España no fue por razones políticas, sino por las dificultades que los organizadores tenían para terminar estadios y las infraestructuras necesarias.
De cualquier manera, la historia del fútbol siempre ha seguido su marcha, salvo en los años cuarenta a causa de la Segunda Guerra Mundial. Antes, en 1934, la FIFA glorificó el régimen fascista de Benito Mussolini. El Comité Olímpico Internacional y sus federaciones no tuvieron empacho en participar en los Juegos de Berlín de 1936. 
En España se disputó la Eurocopa de 1964, en Barcelona y Madrid y en la final, en el palco del Santiago Bernabéu presidió el general Franco. Aquella tarde fue la primera vez, tras la Guerra Civil, en que ondeó en España la bandera roja con la hoz y el martillo. Aquella tarde hubo en las gradas muchos comunistas, por verla en lo alto de los mástiles. Algunos de ellos consideraban que el fútbol era el opio del pueblo y en parte tenían razón. España en 1956, boicoteó los Juegos Olímpicos de Melbourne a causa de la invasión de Hungría por los tanques soviéticos. La República tampoco quiso acudir a Berlín, para no dar cobertura social al nazismo. Lo había hecho, sin embargo, en los Juegos de Invierno. 
Tal vez el caso más sangrante fue el de 1978, en que se disputó el Mundial en Argentina, gobierno que había llenado las cárceles de discrepantes, había lanzado al mar centenares de víctimas, había fusilado a centenares de argentinos y había remachado su régimen con el robo de niños y miles de desaparecidos. Durante la celebración del Mundial, las Madres de Mayo, con sus pañuelos blancos en la cabeza, se paseaban cada día frente a la Casa Rosada. A los periodistas que acudían a dar fe de aquello, policías fingidos ciudadanos de orden, ponían a caldo a aquellas pobres señoras que lloraban la pérdida de los suyos. Jorge Videla, el general dictador, entregó la Copa de Campeón mundial al equipo argentino del que fue máximo goleador Mario Kempes, a la sazón jugador del Valencia. Solamente un futbolista, el defensa Carrascosa, se negó a formar parte de la selección. Al técnico Luis César Menotti le dijo: «Yo no juego para los milicos».
Mundialmente solamente ha habido dos casos en que se han visto muy afectados los Juegos Olímpicos. Fue en Moscú, en 1980, por la invasión de Afganistán. El boicoteo lo declaró Estados Unidos y le siguieron algunos países. España participó, pero se escudó en no dejar competir a deportistas que estuvieran cumpliendo el servicio militar. A Epi, jugador de baloncesto, se le concedió permiso especial.
Como respuesta a lo de Moscú, la Unión Soviética boicoteó los Juegos de Los Ángeles, pero su influencia por aquellos días ya era menor y de ahí que Juan Antonio Samaranch, presidente del COI, elegido en Moscú en la Sala de Columnas de los sindicatos soviéticos, donde se velaban los cadáveres de los jerarcas desde Lenin, convenció a países como Rumanía para que acudieran a Estados Unidos.
La Eurocopa se disputa en Polonia y Ucrania en la capital de este país, Kiev, existe memoria de «El partido de la muerte» en el que los jugadores del Dinamo, con otro nombre, jugaron contra un equipo de las tropas nazis y ganaron por 4-1, pese a la advertencia de que se debían dejar ganar. El final fue el fusilamiento de la mayoría y los campos de concentración.