viernes, 24 de febrero de 2012

La hija de Timoshenko sospecha que su madre está siendo envenenada en prisión

Foto: AP/Archivo
YULIA TIMOSHENKO SALUDA DESDE SU ANTIGUA CELDA EN LA PRISIÓN PREVENTIVA DONDE FUE ENCARCELADA LOS PRIMEROS DÍAS DE SU CONDENA

Viena • Yevgenia Timoshenko, hija de la ex primera ministra ucraniana Yulia Timoshenko, sospecha que su madre está siendo envenenada en la cárcel en la que cumple una sentencia de siete años, que la Unión Europea considera políticamente motivada.

"Tenemos muchas sospechas de que puede estar siendo envenenada", declaró hoy en una entrevista a la agencia Efe, durante la que insistió en que las autoridades ucranianas están tratando de romper la voluntad de su madre, tras expresar su temor por el delicado estado de salud de la líder opositora ucraniana.

"Un médico escribió un artículo en Ucrania sobre mi madre y manifestó que, de hecho, todos los síntomas son muy parecidos a un caso de envenenamiento", explicó Timoshenko, quien participó hoy en Viena en la sesión de invierno de la Asamblea Parlamentaria de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

"Sospechamos que se le están dando algunas sustancias a la fuerza, aunque no sabemos de qué forma", denunció Yevgenia Timoshenko. Por eso, reclamó que se realicen pruebas toxicológicas y un análisis de sangre, una solicitud formulada por un equipo de médicos canadienses que ha sido rechazada por las autoridades de Kiev.

La hija única de la ex primera ministra ucraniana aseguró que la preocupación por la salud de su madre comenzó una semana después de su arresto, en agosto de 2011, cuando empezó a sufrir "síntomas extraños" y dolores en la columna vertebral.

Yulia Timoshenko rechazó la semana pasada ser examinada por un concilio de once médicos, cinco de ellos extranjeros, que se desplazaron a la prisión donde la opositora cumple una condena de siete años por abuso de poder.

Según su hija, una semana antes de la visita le fue negado el uso de analgésicos para obligarla a aceptar la presencia de médicos ucranianos, a los que Timoshenko acusó hoy de haber falsificado los diagnósticos en varias ocasiones.

"Las autoridades de prisiones y el Ministerio de Sanidad están intentando mostrar a la opinión pública ucraniana y al mundo que ella está bien de salud y que no necesita tratamiento médico, lo que está poniendo mucha presión psicológica sobre ella para que se venga abajo psicológicamente y abandone" la lucha política, denunció.

"No sabemos si su vida está en peligro o cuánto tiempo puede seguir así sin ser tratada y examinada", manifestó Timoshenko. Respecto a la presión internacional para lograr la liberación de su madre, reconoció que el apoyo de la Unión Europea y de Estados Unidos es muy fuerte y está creciendo, y recordó que Bruselas ha condicionado la firma del acuerdo de asociación con Kiev a la liberación de la líder opositora y de otros presos políticos.

Respecto a la reciente petición de asilo político de su padre en la República Checa, Timoshenko indicó que muchos amigos y compañeros "sienten la presión y tienen miedo del régimen" y que la decisión de su padre se debe al riesgo de ser arrestado para presionar más a la ex primera ministra para que abandone su actividad política.

Timoshenko recordó que la Revolución Naranja de 2004, de la que su madre fue una de los dirigentes, fue un momento decisivo en la búsqueda de la democracia y lamentó que hoy día los ucranianos sientan que sus derechos ya no están protegidos y que el régimen actual sea similar al que aquellas protestas derribaron.

Sin embargo, aseguró que la gente está dispuesta a seguir luchando y que el "régimen del presidente (Víktor) Yanukóvich no podrá romper eso". "Creo que los ucranianos se levantarán de nuevo para luchar por su libertad", aseguró.

Yulia Timoshenko fue declarada culpable en octubre pasado de excederse en sus atribuciones por autorizar en 2009 la firma de acuerdos gasísticos con Rusia que las actuales autoridades consideran extremadamente onerosos para el país.

La propia líder opositora denuncia que el proceso en su contra fue ordenado por el presidente Yanukóvich, su antiguo rival, para excluirla de la vida política e impedirle participar en los próximas elecciones parlamentarias y presidenciales.