sábado, 20 de agosto de 2011

"Ser actriz te permite profundizar en tu interior y conocer tus miedos"

JUAN SUÁREZ - Ibiza

Natasha Yaruvenko (Odesa 1979. Ucrania) es licenciada en filología románica-germánica y profesora de inglés y ruso. Llegó a Barcelona hace once años para aprender español y ver qué hacía. A las dos semanas un fotógrafo se fijó en ella y le propuso un casting de modelos, participó y lo ganó. Empezó a trabajar de modelo para Lydia Delgado, aunque nunca se lo tomó en serio. Hizo pequeños papeles en televisión hasta que la directora Lidia Zimmerman le ofreció un papel, luego saltó a la gran pantalla con "Habitación en Roma" de la mano de Julio Medem. Desde entonces no ha parado hasta conseguir el papel de Sigrid en la nueva película de "El Capitán Trueno" que se estrena en octubre.

–¿Cómo va su sorprendente carrera cinematográfica?

–No me puedo quejar, de repente mi vida ha dado este giro inesperado y espero que todo vaya como hasta ahora. Estoy muy contenta porque he tenido la suerte de trabajar con gente increíble. Además en cada película se crea un ambiente familiar ya que pasamos varios meses juntos. Si calculas el tiempo, pasas más horas rodando que con tus amigos.

–¿Pensó en ser actriz?

–Nunca pensé que pudiera ser actriz, soy muy pudorosa y siempre me ha dado pánico el público y la cámara, pero ahora me gusta mucho mi trabajo porque cada día me enfrento a mis miedos, no tengo más remedio que superarlos porque también soy muy responsable. Ahora pienso que es una de las profesiones más bonitas del mundo, te permite profundizar en tu interior, conocer tus miedos y también a gente maravillosa.

–¿Qué ha cambiado en su corta y fugaz carrera?

–No tengo una carrera tan corta como parece. Empecé hace ocho años y mi primer trabajo fue una película para la televisión. Luego hice cine con gente joven como Carles Torras y Ramón Termens, con este último trabajé en dos películas con papeles importantes y potentes, pero eran de poca repercusión. Hemos ido a treinta festivales, viajado por el mundo entero, pero aquí en España no se han visto, como pasa habitualmente con el cine español, porque la gente no va al cine.

–¿Qué ha supuesto su nominación a los premios Goya por su interpretación en la cinta "Una habitación en Roma"?

–La nominación a los Goya fue una sorpresa, nunca estuve pendiente de los premios sino de hacer bien mi trabajo, pese a ello me hizo mucha ilusión. Saber que la gente del cine se ha fijado en mi trabajo para nominarme ha sido una gran satisfacción y estoy agradecida. Como la profesión de actriz es muy inestable, supone un estímulo para luchar por lo que me gusta.

–¿Cómo logró trabajar sin ser conocida con un director de prestigio como Julio Medem?

–Trabajar con Julio Medem ha sido maravilloso, tuve uno de los viajes más profundos de mi vida, algo de lo que hemos disfrutado todos los que participamos en el rodaje. Siempre le he admirado, creo que todas las mujeres se fijan en sus personajes femeninos, porque son muy complejos y llenos de matices. Como director y persona es un tipo muy interesante. Fue un reto hacer un papel tan complicado y arriesgado en una película tan difícil.

–¿Cómo definiría este papel?

–Cuando recibí el guion me dio mucho miedo, pero luego trabajamos mucho el personaje antes y por separado. Julio lo hacía con Elena y luego conmigo, así que cuando empezó el rodaje no sabíamos nada la una de la otra. Manteníamos esa ventaja, cada cual tenía su historia y su personaje. Elena Anaya ya había trabajado con Medem y sabía como era, pero para mí fue una experiencia nueva y maravillosa. Julio tiene una voz que inspira, cuando te habla te encanta, te abre la puerta de su universo y cuenta cosas increíbles. Hicimos un gran trabajo previo para crear el personaje, he aprendido mucho de sus técnicas de preparación, que ahora utilizo.

–¿Fue duro rodar todo el tiempo las dos actrices desnudas?

–Durante el rodaje me sumergí en un mundo especial, estábamos prácticamente todo el día las dos en el plató y no teníamos tiempo para desconectar, solo para dormir. Fue todo muy intenso. El desnudo fue lo menos importante porque con un personaje tan complicado no tenía tiempo de pensar en ello. Éramos nosotras dos en el plató sin nada, ni nadie más, ni siquiera efectos especiales En otras películas o personajes el espectador se puede despistar con otra cosa pero mantenerle en tensión durante una hora y cuarenta y cinco minutos me parecía un reto muy fuerte. No recuerdo casi nada de las últimas semanas ya que se me acabó la energía, fue un esfuerzo emocional muy intenso.

–¿Es usted pudorosa o no le importa desnudarse ante la cámara?

–El desnudo es duro ya que soy muy pudorosa, pero el desnudo emocional es mucho más potente. El personaje lo sacas de ti misma destacando unas características y utilizando tus emociones y memoria emocional, pero abrir tu alma es tan fuerte que cuando empiezan a crecer las emociones el desnudo pasa a un segundo plano.

–Parece que le gustan los papeles duros, complicados.

–Me gustan los retos y los papeles duros y difíciles. Me aburriría con un papel fácil, no tiene atracción. Nunca he repetido el mismo rol, me habían ofrecido guiones parecidos antes de "Habitación en Roma" pero no me interesaron. A cada papel tienes que dedicar medio año de tu vida, por lo menos, más la promoción de la película y demás es casi un año. Quiero vivir muchas vidas, no me interesa gastar un año de mi vida en algo que no me llena y que he hecho antes.

–¿Qué le parece el cine español?

—Se critica mucho, sin embargo lo veo muy bien. El problema es de financiación. El talento de este país es de envidiar, hay muy buenas ideas, directores buenos y consagrados y noveles con conceptos nuevos y preparados para arriesgarse con otro tipo de energía más rebelde.

–¿Qué directores y actores conoce y cuales destacaría?

–Hay tanto talento que no podría decantarme por ninguno en concreto. Me gusta colaborar con directores consagrados o con nuevos, con los que puedes aportar cosas y tienes libertad absoluta. En cuanto a actores, adoro a Elena Anaya, es una gran actriz. He disfrutado mucho en el rodaje de "Habitación en Roma", sin sus ojos no podría haber hecho lo que hice.