sábado, 4 de febrero de 2012

Sebastián Blanco, desde Ucrania y con ilusiones

Anda de acá para allá, haciendo y deshaciendo bolsos y valijas. Sebastián Blanco va del calor de Mar del Plata hacia el horno impiadoso de Buenos Aires. Del clima templado de Dubai hasta la gélida Ucrania. “Vine a pasar unos días con mis amigos, a descansar, a disfrutar. Pero es como dicen: lo bueno dura poco”, contó Blanquito en el arranque de la charla con Clarín antes de irse a Emiratos Arabes para realizar la pretemporada con su equipo, el Metallist.

Y, ¿cómo va la vida en Ucrania? Mi estadía allá la separo en dos etapas. La primera, antes de la lesión, fue brava. Me agarró el invierno crudo y encima no éramos muchos extranjeros: Villar, Cristaldo, yo y un par de brasileños nomás. Después, la última etapa, se sumó más gente: Chaco Torres, José Sosa, Torsiglieri y un doctor argentino. Ahí se hizo todo más agradable, más llevadero.

La ciudad, Kharkiv, ¿tiene semejanza con Buenos Aires? Ni punto de comparación. Hay unos tres o cuatro lugares para visitar y nada más. Es una ciudad que se independizó hace unos 20 años y a partir de ahí se modernizó. Ahora, encima, está viviendo al ritmo de la Eurocopa. Yo los admiro: fueron invadidos, no sé, cuatro o cinco veces, y se levantaron. La gente no la pasó bien.

¿Y el idioma? Tenemos un traductor permanente. Para la vida cotidiana, para interpretar las órdenes del entrenador, que es ucraniano. Es una experiencia increíble estar en un país y no saber el idioma. El ruso es jodido. Y el ucraniano, ni te cuento. Cambian las letras, los verbos. Le metemos muchas señas y un poquito de inglés.

¿Ya se apoderaron del vestuario? Sí, ahora que somos una banda sí, ja... Se lo copamos. ¡Somos mayoría! De a poco le metimos música y cada tanto sale un asadito.

¿Qué te sorprendió del club? Todo. Es un club muy poderoso, en pleno crecimiento. Por estructura y economía está a la altura de los mejores de Europa. Hicieron un predio tremendo con 5 canchas. Ahí va a parar Portugal en la Euro. Construyeron un estadio similar al del Real Madrid. Y hasta un hotel tienen.

¿Se mantiene ese sabor agridulce por haberte quedado en la puerta del Mundial de Sudáfrica? -Y sí, me quedó ese sabor... Tuve varias oportunidades para ganarme un lugar en la lista final pero las lesiones me complicaron. Igual, todo lo que viví ahí fue más que positivo. Espero tener otras oportunidades. Recién tengo 23 años. Sé que el nuevo cuerpo técnico de Sabella sigue todas las Ligas. Eso hace que la ilusión sea aún mayor.