sábado, 4 de febrero de 2012

Sarkozy envía avión oficial a recoger a su hijo enfermo a Ucrania

En medio del ambiente preelectoral francés, una nueva polémica se abre en torno de la figura del presidente Nicolás Sarkozy, quien envió un avión del Ejército a recoger a su hijo enfermo en Ucrania.

A 80 días de las elecciones en Francia, el presidente y aspirante a la reelección Nicolas Sarkozy, se ve envuelto en una nueva polémica por cuenta de emplear un avión del ejército galo para recoger a su hijo, convaleciente por una intoxicación, en Odessa al sur de Ucrania.

El miércoles, el semanario parisino Le Canard Enchaîné -reconocido por un sarcasmo casi centenario- develó que el ‘rescate’ se hizo en una aeronave de la unidad militar encargada del transporte del mandatario francés y sus ministros, un Falcon 50, que vuela a 5.600 euros la hora.

El productor musical Pierre Sarkozy, vástago del mandatario francés, de 26 años de edad y más conocido como DJ Mosey, fue internado durante un viaje de trabajo en Odessa luego de que resultara afectado por una intoxicación con alimentos, que no revistió gravedad.

Los cálculos del semanario son que las siete horas de los trayectos de ida y vuelta costaron alrededor de 40.000 euros, de los que Sarkozy padre cancelo mediante un cheque personal 7.632 euros.

La pregunta que ronda los franceses, en esta particular época de crisis económica, es quién asumirá los casi 32.000 euros restantes de semejante operativo, que por lo pronto salen del erario.

Otra arista es el uso de aeronaves de carácter oficial para un asunto aparentemente particular. Según la legislación solo puede recurrir a este tipo de transporte en caso de que se trate de una cuestión de interés general.

‘Metidas de pata’

Sarkozy reconoció la semana anterior que ha cometido algunos errores de imagen durante su mandato, como haberse dado en público caprichos caros o haber tratado de que su hijo Jean accediera a un puesto público con tan solo 23 años.

Según reveló el vespertino Le Monde, Sarkozy confió estos errores a un grupo de periodistas que le acompañaban el pasado fin de semana en un viaje oficial en la Guayana francesa, donde también afirmó que se retiraría de la vida política, si pierde las presidenciales de la próxima primavera.

"Lo que me fascina de los grandes personajes de la historia es en lo que han fallado. No se aprende nada del éxito. Siempre he creído que soy el primer responsable de mis errores y los he asumido", dijo el presidente.

Entre ellos, colocó en primer lugar el intento de su hijo Jean de acceder a la dirección del distrito financiero y empresarial de París, La Défense.

"Lo lamento. Sufrió mucho. No vi el problema. Esta función no está pagada, no tiene despacho, ni secretaria, ni chófer. Pero no deja de ser un error", señaló.

También se arrepiente el presidente de haber celebrado su victoria electoral en 2007 en el prestigioso restaurante Fouquet's o haberse expuesto a los flashes de los fotógrafos junto con su tercera esposa Carla Bruni de vacaciones en Egipto y Jordania.

"Fue un error. Cuando me vieron feliz, los franceses se dijeron: 'Nos abandona' (...) Este año en Navidades no me he ido de vacaciones porque, con la crisis, los franceses no lo hubieran entendido", aseguró.

En cambio, el presidente no se arrepiente de haber abierto su Gobierno a personalidades de otros partidos, una medida muy criticada entre su familia política.

Las confesiones de Sarkozy, reveladas por Le Monde, abren la puerta a un debate dentro de su equipo de campaña sobre si debe públicamente pedir perdón por los errores cometidos durante su quinquenio en el Elíseo.

"Si lo hago, tendré que hacerlo de forma extremadamente precisa y eso requiere un gran trabajo personal. Es algo muy íntimo", dijo Sarkozy, que desde hace unos años ha blindado su vida privada.

Con EFE