martes, 23 de agosto de 2011

Lviv: La “Pequeña París”

La ciudad de Lviv, en el oeste de Ucrania, es quizá el mejor ejemplo de las acusadas diferencias entre las principales urbes del país. Caminando por sus calles antiguas, uno tiene la sensación de estar en un enclave histórico y popular de Europa Occidental. Aquí a nadie le sorprende que Lviv se conozca, a menudo, como la “Pequeña París del Este.

Muchos de sus monumentos y edificios antiguos datan del siglo XIII, y reflejan varios estilos y períodos europeos. Lviv sobrevivió a los conflictos del pasado y se dice que la mitad de los monumentos arquitectónicos de Ucrania se encuentran aquí.

Con sus más de 700.000 habitantes, está considerada uno de los principales núcleos culturales del país.

“Preservar la identidad nacional es muy importante en esta ciudad, especialmente desde que Ucrania se independizó. Estamos intentando preservar todo lo relacionado con nuestra cultura nacional ucraniana”, nos cuenta la historiadora Liza Yanchukova.

En el pasado fue un importante centro de comercio entre Europa Oriental y Occidental. Lviv es fruto de diferentes influencias, tras cientos de años de dominio polaco y austríaco, la ocupación alemana y la época soviética. Siete años después de la independencia de Ucrania, Lviv fue declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

De su identidad forma parte también su tranvía de 1880. Lviv es uno de los principales centros de investigación y educación en Ucrania, con unos 70 institutos y centros de enseñanza superior. La enorme comunidad de estudiantes parece alimentarse de la mezcla de influencias.

Lo saben muy bien estudiantes universitarios como Christina Homa: “Cuando paseas por las estrechas calles de Lviv, verdaderamente sientes el aroma del café, el del chocolate, el aroma de los viejos tiempos. Lviv es única porque reúne muchas culturas, es importante entenderlo para sentir el espíritu de esta ciudad”.

Un monumento recuerda a los judíos muertos en el Holocausto. Antes de la II Guerra Mundial, un tercio de la población era judía. Hoy esta comunidad la forman sólo 5.000 personas.

Impresionantes iglesias siempre han formado parte del horizonte de Lviv, aunque en los últimos 20 años ha ganado fuerza la cultura religiosa.

La literatura es enormemente popular en la ciudad donde se fundó la primera imprenta de Ucrania. La música, esa música capaz de transportar al visitante directamente hasta el pasado, siempre está presente.