sábado, 5 de noviembre de 2011

Rusos y ucranianos fijan su segunda residencia en la Comunitat

En los últimos cinco años el precio de las casas situadas en las costas de Rusia se han triplicado. «Ahora comprar un piso mirando al mar en la Comunitat para un ruso que está a punto de jubilarse es el doble de barato que una casita en la provincia de Moscú. ¿Cómo van a pensárselo dos veces?», explican desde el portal online Espanarusa.com.
Y eso es lo que están haciendo los eslavos. Han desembarcado en la costa mediterránea para instalarse en ella. «Buscan en el litoral una segunda residencia, su casa del sur», afirma Alexander Chufarovskiy, gerente de la empresa.
Adquieren todo tipo de viviendas. «Desde un pequeño estudio hasta un chalet enorme. Eso sí, van a por las más baratas, las que tengan problemas hipotecarios y en las que puedan regatear. Los rusos saben apretar, tanto a los bancos como a los propietarios», comenta Chufarovskiy, quien aclara que una vez llegan a un acuerdo «siempre cumplen porque son serios».
En lo que llevamos de año, los ciudadanos de Rusia han firmado 1.995 escrituras notariales en las costas españolas, según Espanarusa.com. «Además, contamos con con alrededor de 500 contratos de arras que finalizan en 2011. Esta cifra supone más del doble comparado con 2009 y 2010 juntos».
La diferencia de precio es uno de los factores que anima a los exsoviéticos a comprar una vivienda en las costas valencianas, pero hay más. «Les atrae el clima, las buenas infraestructuras y la oferta turística. Para los jubilados es un rincón tranquilo», apunta Luis Miguel Romero, el director de Deyco, el único bufete con sede en Rusia y Ucrania que ofrece asesoramiento jurídico y que, además, está en Valencia. Hasta esta empresa llegan cada semana 500 consultas, muchas de las cuales están relacionadas con las inversiones inmobiliarias.
Así lo confirman desde Espanarusa.com. «Son personas de 40 o 50 años, parejas que llevan décadas de convivencia en matrimonio, ya con nietos, que buscan un sitio sin conflictos, económico y agradable para pasar el resto de su vida».
Familias jóvenes
También hay familias jóvenes que se fijan en la Comunitat, «porque quieren que sus hijos estudien en la Unión Europea», dice Romero, quien señala que los ucranianos también se están interesando por las viviendas en el litoral.
El abogado asevera que estos inversores empiezan a mostrar interés en los establecimientos hoteleros. «Quieren comprar hoteles en la Costa Blanca, una tendencia que también se observa en la Costa Brava y en la del Sol», asegura.
Romero explica que, en la última feria inmobiliaria celebrada en Moscú en mayo, «más del 70% de la oferta correspondía a la Costa Blanca». Pero el letrado advierte de que existen trabas administrativas que dificultan estos procesos, aunque anuncia que existe «una voluntad para suprimir estos inconvenientes». Para conceder un visado de tres meses, exigen unos ingresos determinados concretos. Estos documentos son prorrogables a un año y a cinco hasta que se consigue el permanente.
Las únicas cifras existentes en relación al desembarco ruso en la Comunitat son las que aparecen en el padrón del Instituto Nacional de Estadística (INE). Según estas estadísticas, a fecha 1 de enero había empadronados más de 12.500 ciudadanos de Rusia en la Comunitat, un número que no contempla los que están en posesión de visados.
Mientras tanto, el sector turístico extiende sus redes para captar el mercado ruso. «Son grandes clientes. Aunque todavía representan un porcentaje muy pequeño del total de turistas en la Comunitat, su rentabilidad es muy alta», manifiesta el presidente de la asociación de apartamentos turísticos de la Comunitat (Valtur), Javier Murguía.
«Los rusos no escatiman en gastos. Cuentan con un alto poder adquisitivo y aunque en un principio no vengan con la intención de comprar, se quedan maravillados y vuelven con alguien de confianza para adquirir una casa», explica.