domingo, 28 de agosto de 2011

La asociación de ucranianos quiere convertirse en un nexo de unión entre su país y España

La asociación de ucranianos Kalina se ha propuesto establecer un nexo de unión entre su país de origen y la sociedad española para que beneficie a los ciudadanos de ambas naciones. Su agrupación no pretende recaudar fondos y destinarlos a la creación de proyectos, sino ser un puente comunicativo entre colectivos que permita mejorar la calidad de vida de los habitantes de los dos países «dada la unión que tienen, porque hay ciudadanos españoles en Ucrania y ucranianos en España», señala uno de sus integrantes. Esta asociación ya cuenta con una historia en la ciudad. Ha puesto en marcha distintas actividades como un comedor social «donde por dos o tres euros pueden comer personas necesitadas de todas las nacionalidades», así como una escuela para niños que ha estado funcionando estos meses bajo el lema 'Los niños de Babel', donde hasta 28 pequeños ucranianos y rusos disfrutaban con diversas actividades «mientras conocían su idioma y su cultura con la finalidad de que no la olviden aunque vivan lejos». Asimismo «hemos conseguido que el cónsul ucraniano se reuniera con los políticos oriolanos».
Sin embargo ahora los miembros de la agrupación proyectan otra serie de actividades en las que ellos participan como intermediarios «pero para conseguir que la gente se empiece a mover y consigamos cambiar las cosas». En este sentido, quieren que tanto los ciudadanos como las distintas agrupaciones y los políticos realicen un fondo para enviar al hospital de tuberculosos de la ciudad ucraniana de Lvov medicamentos «porque en nuestro país cada tres minutos muere un hombre por esta enfermedad».
Por otro lado, y en relación al modelo económico, luchan porque los agricultores «cobren lo que merecen por su trabajo». En este sentido, la agrupación considera que existen muchos intermediarios, «y cada vez más», que provocan una disminución en las ganancias de las personas que trabajan en el campo. Así, desde la asociación de ucranianos, se prestan a «unir directamente a la gente trabajadora con los almacenes de venta».
Esta agrupación considera necesario que expertos hicieran un estudio sobre el estado de cada uno de los países y las relaciones existentes entre ellos «para conseguir que aumenten los beneficios los negociantes de España y se desarrolle la industria en Ucrania». En relación a este asunto, los miembros de esta asociación están dispuestos a reunirse con los empresarios de Orihuela y la Vega Baja para que «comprueben que nuestro país es un nicho de negocio donde pueden dar trabajo a muchas personas lo que eliminaría la crisis económica en ambos países».
Por último y, con afán de integrar a sus paisanos, quieren que la sede de su agrupación se convierta en un lugar de encuentros «sobre todo de personas más adultas que les resulta más difícil encontrar pareja». En este sentido añaden que «ya hay muchas parejas de españoles y ucranianos que demuestran que esto es posible».